El equipo de gobierno de Mijas vuelve a situarse en el centro de la polémica tras aprobar el cobro de tasas por la celebración de bodas civiles, una medida que llega después de la reciente subida de impuestos municipales y que ha sido interpretada por la oposición como un nuevo “hachazo” al bolsillo de los vecinos.
A partir de ahora, darse el “Sí, quiero” en dependencias municipales dejará de ser un trámite gratuito para convertirse en un servicio de pago. La decisión ha generado un fuerte rechazo entre distintos sectores, que consideran que el Ayuntamiento está cruzando una línea peligrosa al poner precio a actos que, hasta ahora, formaban parte de los servicios básicos ofrecidos a la ciudadanía.
Las críticas no se han hecho esperar. Desde la oposición denuncian que el gobierno local está adoptando una deriva claramente recaudatoria, en la que cualquier trámite es susceptible de convertirse en una fuente de ingresos. “Primero suben los impuestos y ahora hacen caja hasta con algo tan simbólico como una boda”, señalan, cuestionando la oportunidad y sensibilidad de la medida.
Además, advierten de que esta política puede terminar afectando especialmente a las familias con menos recursos, que verán cómo incluso formalizar su unión civil supone un coste añadido. En este sentido, subrayan que los ayuntamientos deben garantizar el acceso igualitario a los servicios públicos, y no convertirlos en privilegios condicionados al poder adquisitivo.
Por su parte, el equipo de gobierno defiende la medida alegando la necesidad de regular el uso de espacios municipales y optimizar los recursos públicos, aunque evita entrar en el debate sobre el impacto social de la decisión.
Fuentes de la oposición destacan a CostadelSolNews que «crece la sensación en Mijas de que el Ayuntamiento ha encontrado en la recaudación su principal hoja de ruta, incluso a costa de gravar momentos tan personales como el matrimonio».



