Los golazos de Chupe y David Larrubia en el UD Almería Stadium devolvieron al cuadro blanquiazul a lo más alto
No, no es un sueño. Los ‘Bichos’ de Funes lo han conseguido. Han devuelto al Málaga CF a la Primera División del fútbol español ocho temporadas después. El conjunto blanquiazul derrotó ayer por un gol a dos a la UD Almería como visitante, y se quedó con el tercer billete a La Liga EA Sports. Acompañará al Racing de Santander y al Deportivo de La Coruña, por lo que tendremos a tres históricos de regreso en la élite.
En el encuentro de ida del playoff en La Rosaleda, los dos cuadros andaluces habían empatado a cero, por lo que el Almería partía con ventaja para llevarse la eliminatoria. Jugaba ante su afición, y en caso de acabar con empate una hipotética prórroga se llevaría la eliminatoria.
Pero cuando todo parecía en contra, como en aquel ascenso a Segunda en Tarragona, el Málaga sacó su carácter.La garra de un equipo joven, con mucha hambre, con un entrenador que le ha cambiado la cara desde que llegara en la jornada 15 de la competición y lleno de chavales de la casa.
Los de Rubi sabían que el empate les valía en el partido de vuelta, y quisieron jugar con eso desde el minuto 1. El cuadro indálico buscó aguantar el resultado con un bloque bajo, e incluso con pérdidas de tiempo, cada vez que podía. La iniciativa del juego la llevaban los boquerones, mientras que los locales buscaban crear peligro a la contra pero sin mucha prisa.
El planteamiento valiente y la personalidad del Málaga encontrarían su premio en la segunda mitad, tras la dura lesión del líder de la zaga, Diego Murillo. Dos tantos para la historia, de Chupe y de Larrubia, llevaron al cuadro blanquiazul a lo más alto. Tenían que ser dos canteranos quienes nos dieran el ascenso. Claro, que, el ‘9’ y el ‘10’ no son dos canteranos cualquiera.
En el minuto 65, la presión alta del “Funes Buque” provocó un error en salida de balón del Almería. Dani Lorenzo fue quien recuperó el esférico, y se la dejó a Joaquín Muñoz. El extremo de Miraflores no se lo pensó dos veces para meter un pase de fantasía que habilitó a Chupe en el costado del área. El ariete malaguista definió de primeras con un remate cruzado imposible para Andrés Fernández que significó el 0-1.
Chupete se reencontró con el gol en el momento más importante del playoff. El máximo realizador de la plantilla, y de la categoría tan solo por detrás de Sergio Arribas, logró su diana número 25 en la campaña. Pero, más allá de sus cifras de récord, volvió a demostrar su entrega por el Málaga, y que siempre está ahí cuando el equipo lo necesita.
Si hablamos de sentimiento blanquiazul, parece imposible no nombrar a David Larrubia, que fue quien pondría el 0-2 cinco minutos más tarde, en el 70’. Después de que el conjunto boquerón anotara el primero, el partido se rompió, y fue ahí donde apareció el ‘Mago de La Luz’ para marcar un auténtico golazo desde el pico del área, ajustado a la escuadra izquierda.
En una acción que él mismo había iniciado, aprovechó una asistencia de Chupete, que condujo con calma en dirección hacia la portería del Almería y conectó con su socio en ataque. Larrubia, lejos de ponerse nervioso, cumplió su palabra de marcar el gol que le daría el ascenso a su Málaga. Y de qué manera lo hiciste, David.
Para entender lo que supone este gol, basta con recordar la emotiva sorpresa que le dio el barrio de La Luz al número ‘10’ antes de que partiera a Almería. Ahí vimos el lado más humano de un David Larrubia que no pudo evitar contener la emoción en la celebración del 0-2. Lo que había soñado desde niño se estaba cumpliendo al fin.
Los locales se levantaron bien del segundo golpe del Málaga, con el 1-2 de Léo Baptistão en el 76’ tras un centro lateral. El tanto del veterano delantero, con sangre fría para sentar a Alfonso Herrero y a Montero, le devolvió las esperanzas a los indálicos. Sin embargo, tras un descuento que se hizo eterno, el colegiado pitó el final en el minuto 100’. Estallaba el júbilo en el banquillo, en las calles de Málaga y para todos los aficionados boquerones desplazados a Almería. El Málaga volvía a ser equipo de Primera.
El final perfecto
El fútbol es caprichoso. A veces duele y a veces da alegrías como la de ayer. Para el Málaga, los últimos ocho años habían tenido más de lo primero. Desde el descenso a la categoría de plata, la situación económica no ha hecho más que empeorar; se había perdido otro playoff frente al Deportivo; y se había caído al abismo de 1ª RFEF.
Dicen que, para levantarse, a veces es necesario tocar fondo. Eso es exactamente lo que le ha sucedido a este equipo. La locura del ascenso ante el Nàstic en el minuto 122 puso la primera piedra para reconstruir a un gigante herido. No nos podemos olvidar del papel de Pellicer en todo esto.
Pero ha sido un tal Juan Francisco Funes el que ha conseguido que el Málaga vuelva a ser reconocible. El que, al timón del “Funes Buque”, ha hecho que la inexperiencia de un grupo muy joven se convierta en desparpajo y en ilusión. Un técnico que llegó sin hacer mucho ruido y que, siempre desde la mentalidad de construir grandes cosas poco a poco, nunca ha perdido la confianza en que este Málaga no tenía techo.
Cómo no te voy a querer, Funes, si lo que te daba pena de que se acabara el playoff era que el equipo “lo estaba disfrutando una barbaridad”. Más aún que el resultado que se diese al final. El de Loja ha sido el arquitecto de una temporada muy especial, que jamás olvidaremos, y que ha tenido el colofón perfecto con el ascenso en Almería.
Que no se nos olvide de dónde venimos, antes de volver a pisar la máxima categoría del fútbol español. Lo que está claro es que los boquerones no caminarán solos en este nuevo reto. Tenemos a la mejor afición de España, así que nunca lo han hecho. Ni en los peores momentos.
Dentro de poco, todas esas gargantas que se han dejado la piel durante ocho años muy duros volverán a ver al Málaga jugar en Primera, en el lugar adonde pertenece. Pero eso no sucederá hasta agosto. Ahora, toca celebrar una de las cosas más mágicas que hay en el fútbol: un ascenso. Nos lo hemos ganado.
Alejandro Muñoz



