Las obras de la residencia de mayores del Trapiche del Prado, en Marbella, acumulan un retraso de años y un sobrecoste que supera los tres millones de euros respecto al presupuesto inicial aprobado en 2022. El incremento, que alcanza el 49,92% del contrato, deja la inversión total en más de 9,2 millones de euros.
Según informa el periódico Marbella24horas.es, la residencia pública fue una de las primeras promesas formuladas por la alcaldesa Ángeles Muñoz tras su llegada al cargo en 2007. Dos años después, el 4 de noviembre de 2009, se celebró el simbólico acto de colocación de la primera piedra, con el compromiso de que el centro estaría operativo en 2011 bajo gestión de la empresa Sanyres. Aquel proyecto, sin embargo, nunca llegó a culminarse.
Hubo que esperar más de una década para que la iniciativa se reactivara. En 2022 se licitaron las obras por un importe de 6.142.773,10 euros. El contrato fue adjudicado a la empresa Grulop 21 por 6.139.143,10 euros, con una rebaja mínima del 0,06%. El otro licitador, la UTE Área–Cartuja, quedó excluido al no alcanzar la puntuación técnica exigida.
El contrato se formalizó en octubre de 2022 con un plazo de ejecución de 15 meses. Sin embargo, han transcurrido ya tres años desde aquella segunda puesta en marcha —y más de 16 desde la promesa inicial— sin que el equipamiento esté finalizado.
A la demora se suma ahora una modificación contractual aprobada el pasado 11 de noviembre que incrementa el presupuesto en 3.064.660,24 euros. El aumento supone un 49,92% sobre el importe de adjudicación, rozando el límite máximo del 50% permitido por la ley para este tipo de modificaciones.
Con esta revisión, el coste total previsto asciende a 9.203.803,34 euros. Parte de la financiación procede del Gobierno de España a través de los fondos europeos Next Generation, que aportan 2,8 millones de euros.
Según manifestó recientemente la alcaldesa, la previsión municipal es que las obras concluyan en junio y que la residencia pueda abrir sus puertas a lo largo de 2026. Entretanto, el proyecto sigue acumulando años de espera, modificaciones y un encarecimiento que prácticamente duplica el precio con el que se reactivó hace apenas tres ejercicios.


