Redacción

El hallazgo fortuito por seguir a los murciélagos descubrió una maravilla como la Cueva de Nerja

Turismo

El 12 de enero de 1959 quedó inscrito para siempre en la historia de Andalucía. Aquel lunes de invierno, en plena España del desarrollismo incipiente, cinco jóvenes de Maro protagonizaron un descubrimiento que transformaría el destino de su tierra y el relato turístico y cultural del país: la Cueva de Nerja.

Sesenta y siete años después, la Fundación Cueva de Nerja ha conmemorado aquel hallazgo histórico en un acto cargado de memoria colectiva. Su presidente, Javier Salas, ha rendido homenaje a José Luis Barbero, Francisco Navas, Miguel y Manuel Muñoz y José Torres, los protagonistas de una gesta nacida de la curiosidad y la audacia juvenil.

Un hallazgo humilde en un país que despertaba

España aún vivía bajo la dictadura y Maro era entonces una pedanía agrícola, alejada de los grandes focos. Aquellos cinco amigos quedaron cerca de las antiguas minas del cementerio, atraídos por una estrecha abertura en la roca por la que se colaban los murciélagos. Seguirlos fue el impulso que los llevó a internarse en las entrañas de la tierra.

Avanzaron por galerías desconocidas hasta alcanzar espacios hoy míticos como la Sala del Ballet y la Sala de los Fantasmas. Sin mapas, sin luz adecuada y sin saberlo, estaban revelando uno de los mayores monumentos naturales de Europa, una cavidad que siglos de silencio habían preservado intacta.

Del azar a la transformación histórica

Gracias a aquel descubrimiento y a la rápida habilitación del enclave, en 1960 comenzaron las visitas públicas, iniciando un proceso que cambiaría para siempre la economía y la proyección exterior de Nerja y de la provincia de Málaga. La cueva se convirtió en símbolo de modernidad, motor turístico y referente cultural, hasta ser declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica en 2006.

El vicepresidente primero de la Fundación y alcalde de Nerja, José Alberto Armijo, ha destacado que aquella proeza juvenil situó a Nerja en el mapa y la convirtió en uno de los grandes impulsores del turismo en la Costa del Sol.

La memoria viva del descubrimiento

El homenaje, celebrado en la Plaza de los Descubridores, ha contado con la presencia de Miguel y Manuel Muñoz y José Torres, así como de María López, viuda de José Luis Barbero, y familiares de los descubridores. Junto a ellos, representantes institucionales, trabajadores y colaboradores de la Fundación han recordado un episodio que ya forma parte del patrimonio histórico común.

Hoy, la Cueva de Nerja no es solo una maravilla geológica: es un lugar de memoria, testigo de cómo un gesto sencillo —seguir a unos murciélagos— abrió una puerta al pasado remoto y cambió el futuro de toda una comarca.

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