España se ha vuelto a proclamar campeona del mundo 16 años después. Ferrán Torres emuló ante Argentina el gol de Iniesta contra Holanda en 2010 para devolver a La Roja a la cima del planeta y darle su segunda estrella. La selección pasó por encima de una vigente campeona a la que dejó sin tirar a puerta para que Rodri, MVP de esta Copa del Mundo, acabara levantando el trofeo al cielo de Nueva York.
De nuevo como en Johannesburgo, y con los héroes de aquella gesta viendo el partido desde las gradas, España tuvo que llegar a la prórroga para llevarse el Mundial. La jugó en superioridad numérica gracias a la expulsión de Enzo Fernández, y encontró el gol en el primer tiempo de la misma, de la mano de Nico Williams. Sin embargo, su tanto fue anulado por una falta inexistente de Mikel Merino sobre Otamendi. El equipo tuvo que seguir remando en busca del 1-0 que desequilibrara la balanza a nuestro favor.
Ahí es cuando apareció para anotar el jugador que nadie esperaba. Un delantero que, a pesar de estar en la lista de máximos goleadores de la historia de España y ser criticado día sí y día también, nunca había bajado los brazos. Ese revulsivo que ya había cambiado el partido en octavos ante Portugal con una asistencia de lujo a Merino. En el minuto 106 de la final, Ferrán Torres mandó con el alma al fondo de la red una dejada perfecta de Nico Williams. El gol de nuestras vidas, para aquellos que no recordamos el de 2010. O el segundo, para quienes sí lo vivieron. El gol que hizo vibrar a todo el país, otra vez de parte de un futbolista del FC Barcelona.
Una generación especial
Estos jugadores han conseguido lo impensable. Puede ser que llegáramos como una de las favoritas a esta Copa del Mundo, pero dejar en el camino a selecciones del calibre de Portugal, Bélgica, Francia y Argentina en un mismo campeonato, encajando además un solo gol, está al alcance de pocos. El buen fútbol que se ha practicado quedará grabado a fuego en la historia y, para siempre, en la memoria de todas las generaciones que hemos tenido la suerte de presenciar la victoria de La Roja en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Esta España ha ganado todo lo que se podía ganar: Nations League (2023), Eurocopa (2024) y Copa del Mundo (2026). A lo que se suma el oro olímpico conseguido en el verano de 2024 tras la Euro, con un equipo en el que estaban Cubarsí y un Álex Baena que es el único en haber levantado los tres grandes galardones, exceptuando la Nations.
Por hablar también de nombres, Unai Simón se ha ido de este Mundial con el Guante de Oro y como el portero que ha acumulado más minutos con la portería a cero en la historia de la competición. Cubarsí, como el mejor jugador joven, liderando la zaga con una madurez impropia de un jugador de 19 años. Y nuestro capitán Rodrigo Hernández, con el Balón de Oro del Mundial por su exhibición en el centro del campo en cada duelo. Algo que lo coloca como claro candidato a llevarse su segundo Balón de Oro de France Football.
Gracias, De la Fuente
Si hay una figura a la que dar las gracias por lo que se ha vivido en el país este 19 de julio de 2026, una fecha ya histórica, es a la de Luis de la Fuente. Tenemos grandes jugadores que merecen su reconocimiento, sí, pero la clave del éxito ha estado en que el seleccionador ha sabido hacer entender a la plantilla que el bien del colectivo está por encima de lo individual. Ha confiado en los suyos en todo momento, convocando incluso a jugadores que llegaban tocados al Mundial porque sabía lo que podían dar, y defendido decisiones criticadas a más no poder. Son su fuerte personalidad y creencia en sus ideas las que nos han conducido a la gloria.
Si a eso le sumamos que el técnico riojano da en la tecla con los cambios en cada partido, y que desde la solidez defensiva y la posesión consigue darle un repaso táctico a cualquier rival, nos da como resultado, posiblemente, al mejor seleccionador de la historia de España. Sin menospreciar el legado de Aragonés y Vicente del Bosque, De la Fuente ha sido campeón de todo con un grupo que cuenta con menos nombres de peso pero al que ha convertido en una máquina, con 38 partidos sin conocer la derrota, con el de ayer. Y seguro que irá a por más.
Así, un Lamine Yamal que está comenzando su carrera le ganó el duelo a Messi en su último partido tras un gran Mundial, pero sobre todo, España venció a Argentina. Demostrando, además, unos valores mucho mayores que los de la ‘Albiceleste’ durante y después del choque. Hay que estar orgullosos del logro de este equipo, que ha unido el país más que nunca dieciséis años después de 2010. Qué bonito es el fútbol, y esa segunda estrella que lucirá la selección a partir de este momento. Toca celebrarlo con la fiesta en Madrid esta tarde.
Alejandro Muñoz



