La portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Estepona, Emma Molina, ha mostrado su profunda preocupación tras tener conocimiento de que en la Feria del Libro organizada por el Ayuntamiento se están comercializando ejemplares de Mi lucha, la obra escrita por Adolf Hitler.
Para el PSOE de Estepona, resulta incomprensible que un evento cultural promovido y respaldado por una institución pública permita la exposición y venta de un libro que representa el ideario del nazismo, uno de los regímenes más crueles y sanguinarios de la historia, responsable del asesinato de millones de personas y del mayor ataque a los valores democráticos y a los derechos humanos del siglo XX.
Emma Molina ha señalado que «nadie cuestiona la libertad de expresión ni la libertad editorial, principios fundamentales de nuestra democracia. Sin embargo, una institución pública también tiene la responsabilidad de decidir qué valores promueve y qué mensaje traslada a la ciudadanía cuando organiza un evento cultural».
La portavoz socialista considera que esta situación evidencia «la falta de supervisión y de sensibilidad del área de Cultura, dirigida por la concejala Macarena Dianez, así como del propio alcalde, José María García Urbano«, al permitir que una feria organizada por el Ayuntamiento dé cabida a una publicación de estas características.
«Las administraciones públicas deben ser ejemplares en la defensa de los valores democráticos, la convivencia, la tolerancia y la memoria histórica. No es razonable que una feria impulsada con recursos públicos normalice la presencia de una obra estrechamente vinculada con la ideología nazi», ha afirmado Molina.
Por ello, el Grupo Municipal Socialista exige al Ayuntamiento explicaciones sobre los criterios seguidos para autorizar la venta de este libro y reclama que se adopten las medidas necesarias para impedir que una feria cultural promovida por el Consistorio sirva de escaparate para publicaciones que representan ideologías totalitarias incompatibles con los principios democráticos y constitucionales.
«Las instituciones no pueden permanecer impasibles ante este tipo de situaciones. La cultura debe ser un espacio para fomentar el pensamiento crítico, la libertad y los valores democráticos, nunca para blanquear o normalizar ideologías que sembraron el odio, la persecución y el exterminio de millones de personas», ha concluido Emma Molina.



