El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se ha desplazado este lunes hasta el municipio cordobés de Adamuz para supervisar de primera mano las labores de rescate tras el trágico accidente ferroviario ocurrido ayer domingo. El líder andaluz ha comparecido visiblemente afectado ante los medios para ofrecer una actualización de la situación, que ya califica como una de las peores catástrofes ferroviarias de la historia reciente de España.
Moreno ha confirmado que, hasta el momento, se contabilizan 39 personas fallecidas, pero ha advertido con crudeza que el recuento no es definitivo. Según el presidente, «es más que probable» que el número de víctimas mortales crezca en las próximas horas, debido a que todavía hay cuerpos atrapados bajo el «amasijo de hierros» en el que se han convertido los vagones del Alvia y el Iryo siniestrados.
Las autoridades han señalado que los trabajos de recuperación son extremadamente complejos. El presidente ha explicado que se está valorando incluso la opción de «ir partiendo» los vagones mediante maquinaria pesada para poder acceder a las zonas que han quedado totalmente aplastadas y así proceder a la identificación de las personas que siguen desaparecidas.
Más allá de las víctimas mortales, el balance de heridos supera ya el centenar. Moreno ha mostrado su especial preocupación por los 11 adultos y un niño que se encuentran actualmente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), señalando que su situación es «muy comprometida».
En el ámbito asistencial, el presidente ha destacado el despliegue de psicólogos y equipos forenses en el Instituto de Medicina Legal de Córdoba para dar apoyo a las familias. «En estos trenes viajaban familias enteras, personas mayores y niños; es una situación muy triste y desgarradora», ha lamentado.
Aunque la investigación técnica liderada por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya está en marcha, Juanma Moreno se ha hecho eco de la extrañeza que rodea al suceso. El choque se produjo en un tramo recto, con buena visibilidad y en una vía que había sido renovada recientemente.
Pese a la magnitud del golpe —que ocurrió en apenas 20 segundos tras el descarrilamiento del primer convoy—, el presidente andaluz ha querido lanzar un mensaje de confianza en el sistema ferroviario, pidiendo que no se instale el miedo entre los usuarios, aunque ha reconocido que la reparación de la infraestructura llevará tiempo debido a que el impacto fue «brutal».
Finalmente, el jefe del Ejecutivo autonómico ha garantizado la «máxima cooperación» con el Gobierno de la Nación. Andalucía y España entera guardan hoy luto oficial por una tragedia que, en palabras de Moreno, deja una escena «dantesca» en el corazón de la provincia de Córdoba.


