Manuel Fernández Ruiz-Coello

Los socialistas de Benalmádena buscan al alcalde «ausente», más centrado en confrontar con Pedro Sánchez o en hacer campaña electoral

El PSOE de Benalmádena ha denunciado la “ausencia” del alcalde, Juan Antonio Lara, aunque a estas alturas la duda ya no es política, sino casi logística: nadie sabe muy bien dónde está cuando se le necesita.

El secretario general socialista, Víctor Navas, ha enumerado algunos de los “pequeños detalles sin importancia” que siguen pendientes en la ciudad: el parque de atracciones Tívoli, que continúa cerrado pese a los anuncios optimistas; la prórroga de la gestión privada del agua; el creciente conflicto con la plantilla municipal; o la delicada situación económica de un Ayuntamiento que, casualmente, está intervenido por la Consejería de Hacienda.

“Lara está ausente, más centrado en confrontar con Pedro Sánchez o en hacer campaña permanente que en atender a sus vecinos”, ha señalado Navas, deslizando además un dato revelador: conseguir una cita con el alcalde puede convertirse en una experiencia más larga que algunas listas de espera sanitarias.

Por su parte, la portavoz socialista, Sandra Ochoa, ha puesto el foco en la vivienda, ese asunto menor que afecta a miles de vecinos. “El dato es demoledor: más de 8.000 viviendas turísticas en un parque de apenas 43.000”, ha explicado, una proporción que sitúa a Benalmádena compitiendo directamente con grandes ciudades… aunque en este caso, sin las mismas soluciones.

Y por si fuera poco, el equipo de gobierno ha decidido seguir “alimentando el problema” con cerca de 3.000 nuevas licencias turísticas en dos años y la desaparición de políticas activas de vivienda. “Así es imposible que nuestros vecinos encuentren dónde vivir”, ha resumido Ochoa, probablemente sin necesidad de añadir mucho más.

La escena institucional tampoco mejora. Según Navas, el próximo pleno municipal viene cargado de emoción… pero no precisamente de gestión. “E.xplicado, tras dos meses solicitando un debate sobre el estado del municipio que el alcalde, por ahora, ha preferido esquivar.

En resumen, para el PSOE el diagnóstico es claro: un gobierno “de brazos caídos, sin rumbo y sin gestión”. O, dicho de otra forma, una ciudad con demasiados problemas y un alcalde que parece haber decidido contemplarlos desde la distancia.

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