La inquietud se ha instalado en Santangelo Norte, en Benalmádena. Cerca de un centenar de familias viven estos días con la sensación de que su hogar pende de un hilo. El motivo: la posible venta de los edificios en los que residen a un fondo de inversión.
Los vecinos, que ocupan viviendas en régimen de alquiler vinculadas a una promotora —gestionadas a través de una fórmula de subarrendamiento—, denuncian falta de claridad en el proceso. Según relatan, la operación de compraventa se estaría negociando sin que todos los inquilinos hayan tenido la oportunidad de acceder a una oferta para adquirir sus propias viviendas.
Uno de los principales focos de malestar radica en la desigualdad de condiciones. No todos los residentes han recibido propuestas de compra y, en los casos en los que sí se han planteado, los precios difieren notablemente entre viviendas prácticamente idénticas en tamaño y características. Una disparidad que los afectados consideran difícil de justificar.
A ello se suma otra sospecha que incrementa la preocupación como son los importes que se están trasladando a los inquilinos serían, según sostienen, superiores a los que la promotora estaría negociando con el fondo para la adquisición conjunta de los inmuebles. Esta situación alimenta el temor de que se esté buscando agilizar la salida de los actuales residentes para facilitar la operación, abriendo la puerta a posibles desalojos.
El calendario tampoco juega a su favor. Varios contratos de alquiler están próximos a expirar y, a día de hoy, no existen garantías de renovación bajo condiciones asumibles. Con el tiempo en contra, el miedo al desahucio comienza a extenderse entre las familias.
Además, algunos vecinos alertan de la inclusión de cláusulas que consideran abusivas en recientes renovaciones contractuales. Según explican, tras consultar con asesoramiento jurídico, estas condiciones podrían vulnerar la normativa vigente en materia de arrendamientos urbanos, al limitar derechos básicos de los inquilinos.
Ante este panorama, los residentes han decidido dar un paso al frente y organizarse en una plataforma vecinal con la que defender sus intereses. Su principal reivindicación es clara, simplemente la de poder acceder a la compra de sus viviendas en condiciones equitativas y transparentes.



