La factura pública para erradicar los restos del Willow, la histórica embarcación encallada en el fondo de Puerto Marina desde marzo de 2019, sigue escalando de forma notable. El Ayuntamiento de Benalmádena ha impulsado un segundo proceso de contratación para eliminar el 40% de la estructura que aún permanece bajo el agua, un encargo valorado en 378.730 euros (impuestos incluidos).
Esta cantidad se suma a los 302.803,65 euros de la primera adjudicación, formalizada en enero de 2025, cuyos trabajos debían completar la retirada total del barco en un mes pero solo alcanzaron a retirar el 60%. De este modo, los benalmadenses ya acumulan un desembolso conjunto de 681.533,65 euros por una operación cuyo presupuesto inicial era significativamente inferior. La intervención municipal, ejecutada de manera subsidiaria tras incumplir el propietario el plazo fijado por la Audiencia Provincial de Málaga —que venció en abril de 2023—, permitirá recuperar un total de 19 atraques.
Complejidad técnica y pasado fluvial
El encarecimiento de esta nueva fase se debe, según detallan los informes técnicos, a la alta dificultad de la maniobra. Los trabajos requerirán el uso de hilo de diamante para seccionar los restos sumergidos del casco, la contratación de grúas de gran tonelaje para izar los fragmentos hasta los muelles y la intervención de un equipo especializado de buceadores encargado de instalar la maquinaria submarina y fijar las piezas antes de su extracción.
El Willow cuenta con una trayectoria singular: construido a principios del siglo pasado como barco de vapor para recorrer el río Misisipi y reformado posteriormente en Liverpool, operó desde 1996 como discoteca flotante bajo la denominación de Mississippi Willow. Desde hace siete años, su estampa semihundida se ha convertido en el epicentro de un largo enredo judicial y administrativo.
Críticas políticas y petición de auditoría
La escalada presupuestaria ha motivado duras reacciones de la oposición. El portavoz de Vox, Joaquín Amann, ha cargado con dureza contra el equipo de gobierno local, calificando la gestión del asunto de “pésima, inoperante e incompetente”.
Asimismo, Amann ha exigido la puesta en marcha de una auditoría en profundidad sobre el funcionamiento del puerto deportivo, al que ha definido como el principal atractivo turístico de la localidad. El edil ha recordado el cruce de reproches entre el Partido Popular y el PSOE en el último pleno municipal —con sendas acusaciones de acumular demandas judiciales vinculadas a la gestión portuaria— y ha recordado la condena judicial a Francisco Salido, exconcejal responsable de la infraestructura bajo distintas siglas políticas. Ante este escenario, Vox reclama un cambio de rumbo estructural para garantizar que los recursos públicos de Benalmádena se destinen de manera eficaz a la ciudadanía.



